Los inicios de la mensajería

La importancia de los servicios de mensajería y paquetería es evidente. Tanto para recibir correspondencia como nuestras compras online, actualmente contamos con toda una infraestructura que ha evolucionado y se ha sistematizado para minimizar cada vez más los tiempos y las condiciones de entrega.

Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo nació este tipo de servicio y todo lo que se ha modernizado desde la época de los Faraones?

Efectivamente, has leído bien: los inicios de la mensajería son antiquísimos. Los historiadores los sitúan en Egipto, en el año 2.400 a.C. Los antiguos faraones tenían mensajeros reales que comunicaban al pueblo los decretos promulgados. Es decir, se trataba de un servicio de mensajería verbal.

Más adelante, nació el uso del transporte postal: se enviaban comunicados de un sitio a otro utilizando un intermediario que se movía en caballo o caminando. Los romanos y los griegos lo usaron, pero también encontramos otra evidencia de mensajería en diferentes cartas fechadas en el año 1.800 a.C., en Babilonia.

Los historiadores afirman además que existen evidencias de que en la época Grecorromana -año 27 a.C.- las cartas eran escritas con tinta en hojas de papiro, las cuales se enrollaban y eran atadas con cordones para el transporte hasta su destino.

Pero realmente fue el Emperador Augusto de Roma el primero en implementar un sistema oficial de correos, con la creación de una serie de “postas” y la ampliación de la red viaria. Esto le permitió una movilidad sin precedente alguno para comunicar y enviar a través de sus “mensajeros”, que iban a caballo o a pie.

Los primeros referentes de la mensajería en España

En nuestro país, encontramos las primeras instituciones de correos postales organizadas precisamente en este sistema del Emperador Augusto que acabamos de mencionar. Se conocía con el nombre de Cursus Publicus, y gracias a él, se comenzaron a enviar de un modo organizado por las vías de todas las villas Romanas mercancías y mensajes escritos.

Cuando este Imperio cayó, los reinos que formaban España se organizaron para crear una red propia de mensajería y paquetería entre las diferentes ciudades. Así nacieron los “mandaderos”, unas personas que iban de corte en corte transportando las misivas de sus reyes.

Cuando España se reunificó y los reinos fueron desapareciendo para convertirse en uno solo, muchos de los servicios públicos se centralizaron. Uno de ellos fue el de correo postal, cuya gestión fue dada por el Rey en 1505 a la familia Tassis, quienes tuvieron su monopolio hasta 1716.

Ese año, la monarquía española pasó a mano de los Borbones y convirtieron el servicio postal en una competencia exclusiva de la casa Real. Es decir, se convirtió en una responsabilidad del Estado.

Las innovaciones que hicieron posible el cambio

La llegada del ferrocarril, entre el año 1840 y 1850, fue el gran hito histórico que marcó las condiciones del transporte, la regularidad de los envíos y el tiempo de distribución de la correspondencia.

En Estados Unidos podemos encontrar la primera propuesta “urgente”: en 1861 nace un servicio de mensajería a caballo, que recibió el nombre de “Pony Express”. Un equipo de mensajeros llevaban la correspondencia desde el río Missouri hasta la costa del Pacífico lo más rápido que podían.

Lógicamente, la invención del automóvil y todos los progresos tecnológicos que tuvieron lugar a mediados-finales del siglo XIX, como el telégrafo, hicieron posible un gran cambio en la estructura de los servicios postales y de sus infraestructuras.

Por último, en 1911 entra en escena el servicio de paquetería y mensajería aéreo. Fue también en Estados Unidos, donde a se realizó un vuelo de 8 km para transportar paquetes con un fin comercial.

La importancia de los servicios de mensajería y paquetería es evidente. Tanto para recibir correspondencia como nuestras compras online, actualmente contamos con toda una infraestructura que ha evolucLeer más