El mensajero del futuro ya está aquí: movilidad eléctrica

La utilización de vehículos eléctricos aumenta año tras año. Aunque su crecimiento es lento, cada vez son más los sectores donde la presencia del transporte verde es evidente. Unos de los principales usuarios de coches y motos eléctricas son las empresas de mensajería y paquetería, una presencia muy visible desde hace ya tiempo y por la que están apostando las principales compañías de reparto.

La apuesta por la movilidad sostenible es la respuesta a las innegables ventajas que aportan estos vehículos. La primera es la mejora de la calidad del aire. Puesto que no emiten ningún tipo de gas contaminante, se eliminan los problemas de contaminación atmosférica que causan los medios de transporte de combustión.

El segundo de los beneficios está relacionado con los compromisos de cambio climático, ya que su uso afecta de manera directa en la reducción de emisiones de CO2. Hoy día, una cuarta parte de estas provienen de los transportes, con lo que la movilidad eléctrica es la gran aliada para la descarbonización de las ciudades.

Por último, también representa un enorme beneficio relacionado con el petróleo. Al reducir la necesidad del combustible, disminuye notablemente la dependencia con los países que lo fabrican y exportan, de modo que mejoraría en gran medida la independencia energética de España.

Los grandes retos de la movilidad sostenible

Ante estas grandes ventajas, es evidente que nos hagamos la siguiente reflexión: si los beneficios son tan destacables, ¿por qué no hay un cambio masivo y una apuesta global por parte de las empresas de transporte hacia los vehículos eléctricos?

La respuesta la encontraremos de la mano de varios factores que limitan su expansión. Los más importantes son:

Autonomía de los vehículos: aunque los avances tecnológicos están consiguiendo grandes avances en este sentido, es innegable que las baterías eléctricas tienen una autonomía aún limitada, muy alejada de la de los coches o motos de combustión.

Precio más elevado: aunque es cierto que el precio de estos vehículos va disminuyendo, aún está lejos del de los convencionales. En este sentido, es esencial el papel de las ayudas públicas, que deben animar a la compra y ofrecer facilidades a las empresas de mensajería y paquetería para la sustitución total de sus flotas.

Escasez de puntos de recarga: según una Directiva de la UE, debe haber un punto de recarga por cada 10 vehículos. Esto significa que si queremos alcanzar este objetivo, en España debería existir 15.000 puntos en 2020, una cifra alejadísima de la realidad actual. El problema que representa este reto es importante, ya que su instalación no resulta rentable para las compañías privadas, ya que sus costes no cubren los ingresos, debido a que aún la cantidad de vehículos eléctricos es baja. Pero a la vez, como no existen suficientes puntos de recarga, no se venden vehículos. Es un circulo vicioso que, como en el punto anterior, exige medidas por parte de los organismos oficiales.

Un futuro optimista para las empresas de mensajería verdes

A pesar de estas limitaciones, la tendencia de los vehículos eléctricos está al alza, y de hecho, se estima que los vehículos eléctricos dominarán el 67% de las flotas de las empresas antes de 10 años. Así se recoge en los resultados del reciente estudio realizado por AEGFA, Asociación Española de Gestores de Flotas y Movilidad, para analizar el estado de las flotas en España.

Este análisis se basa en una encuesta realizada a más de 90 compañías de flotas medianas y grandes en España, y entre sus principales conclusiones destaca que tan solo un 1% de las empresas encuestadas afirma que ningún cambio le animaría a electrificar su flota. Además, un 24% cree que los vehículos eléctricos tendrán un papel dominante entre los próximos 1 y 5 años, y un 43% dentro de 5 y 10 años. Esto implica que los vehículos eléctricos serán los protagonistas para un 67% de las flotas españolas antes de 10 años.

Sin embargo, la encuesta también revela las barreras que frenan la adopción de este tipo de vehículos. Entre las más destacadas se encuentran la escasa autonomía de los vehículos (motivo para 66% de los empresas), el coste elevado (62%) y la falta de infraestructuras de recarga (41%). Estas limitaciones coinciden a la perfección con los motivos que propiciarían la renovación completa de su flota: mejoras en la autonomía (motivo principal para el 27% de los encuestados), aumento de la infraestructura de recarga (22%) y disminución del precio de adquisición (19%).

En definitiva, la movilidad eléctrica es ya una realidad para muchas de las principales empresas de mensajería, pero aún queda mucho camino por recorrer para el cambio total. Se trata de una decisión que debe estar movida por un compromiso social y ambiental, pero sus limitaciones hacen necesario un papel activo de las políticas públicas, que deben apostar por la promoción de la movilidad eléctrica de una manera continuada y eficaz.

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